lunes, 29 de octubre de 2007

El fuego de los lobos


Conocimos a unos finlandeses muy simpáticos en el bar de británicos que está a la vuelta de la casa, bueno, fui al baño y cuandro regresé Aurora estaba platicando con ellos. Así que hablamos de nuestros países en una mezcla de español y nuestro supuesto inglés. Uno de ellos se llama Jukka ("como la planta", dice), el de la foto, un amable ingeniero que conoce lugares de México que yo no (eso siempre pasa, Quintana Roo está pensado para los europeos), así como Venezuela y Brasil. Ya avanzada la noche, Jukka cantó su versión de "Oye, capullo, el negrito es el único tuyo". Me recomendó una película que se llama Half Nelson (la de Ryan Gosling) y a todos nos gustó mucho Against the wall, aquella de los turcos que viven en Alemania un amor loco. Dicen que Ariel es la mejor película finlandesa de todos los tiempos, así que trataré de verla.
La cosa es que en medio de la plática, a raíz del nombre de esta muchacha, Jukka nos explicó que en su lengua aurora boreal se dice (aquí va el vocablo en finés que no recuerdo), que se traduce literalmente como "fuego de los lobos", porque las auroras se mueven muy rápido en el cielo, como la cola de un lobo. Así que no pude resistir la tentación de contar eso en perrolobo, la "novela". Pienso que tenía que hacerlo.
Y sí, ya tengo el final, pero eso se los contaré luego.

jueves, 30 de agosto de 2007

perrolobo se topa con Susan; además: ¡Crash!

EN VISTA DE que este pobre blog está abandonado, he decidido escribrir un poco de mi novela en ciernes (o parodia de novela, como se prefiera) perrolobo.
Mientras leía Crash, la impresionante novela erótica de JG Ballard (¡qué fatuas lucen las aventuras sentimentales de muchos libros a su lado!), me di cuenta de que hasta el momento (me falta un centenar de páginas) los capítulos no rebasan las 10 cuartillas. Se discute si la diferencia fundamental entre el cuento y la novela es la extensión, aunque es por medio de la distribución de las acciones en determinado número de segmentos que se antojan naturales (los capítulos) que la novela adopta un ritmo determinado. El ritmo dependerá de cuánto espacio ocupe el capítulo en proporción con el total. (El arte de la novela es bastante explícito en ese sentido.)
No es el caso de mi novela (las entradas son de extensión muy desigual) o al menos no he tenido la paciencia de tratar de entender la distribución de los capítulos (a manera de tiempos) en el cuerpo de la novela, porque he estado más que nada ocupado en el lenguaje y la unidad de acción, que en la novela está fundamentada en la intervención de un promontorio de rocas con forma de cráneo, donde hay tres cuevas: cada una conduce a una historia, un destino diferente, protagonizado por un alter ego del personaje central, el perrolobo del título. Por el momento a esta novela le ha tocado jugar con una historia de la mano.
El texto se acerca a su fin (en teoría, estoy como a 30 cuartillas de la extensión planeada en el proyecto original). Veo que estaba equivocado cuando pensaba que la novela se prolongaría más allá de las 100 cuartillas. Por el momento nada de eso. Así que espero tener el primer borrador para finales de año; a ver, ya veremos.
(Algunas lecturas: el libro de Susan Sontag, Al mismo tiempo —el último—, uno de los mejores que he leído en un buen rato. Aunque me gustaron los textos políticos, mis favoritos han sido, obviamente, aquellos dedicados a la literatura, sobre todo la novela. Un apunte interesante: Sontag reconoce que para ella la historia es el componente "más importante de la novela", aunque, con sabiduría, en otro de los textos —que no por casualidad se llama "Extravagante"— explica que esa es una herencia del siglo XIX y que hay otras estéticas, como la del Tristram Shandy, con las cuales no necesariamente ocurre lo mismo. En fin, espero comentarlo con más detalle en el futuro.)

lunes, 30 de julio de 2007

Mitad perro; mitad lobo

perrolobo va como a la mitad. He tenido la idea de escribir el nombre en minúsculas, como lo hacía el poeta e.e. cummings, por razones que ignoro. En mi caso lo he hecho con el afán de hacer mucho más humilde al personaje, que quede desprovisto de todo pathos, como los grandes personajes de novela: éstos son grandes porque su muerte carece por completo de la dignidad de los héroes de la tragedia, que en un destino horrible pueden encontrar su honor a salvo. En cambio don Quijote es tan prosaico. Tal vez una cuestión tipográfica (es sólo un intento) me ayude a proveer al personaje de ese bajo perfil. Quiero alejarlo del mito y acercarlo al mundo de la prosa.
Hay mas cosas que contar, pero ahora tengo que irme.

jueves, 12 de julio de 2007

Y eeeen eeeestaaaa eeeeesquiiiiiiiiiiiiiinaaaaaaaaa

Ya me tocó el segundo round. Otras 20 páginas.
(Y otras garrafas de limonada, cafés, y sandwichitos futboleros y meseras encorajinadas).

Y ahí en la sesión se reflejaron las dos apuestas literarias del grupo. Abreviémoslo así:

Vargas Llosa vs Kundera.
La literatura centrada en la acción vs la literatura que reflexiona.
La voz narradora que introspecciona a fondo en los personajes vs la voz narradora que registra acciones externas como reflejo de las internas.

Javo y Joso quieren ya acción en las 40 primeras páginas de una novela de 200 y ya quieren ver claramente el conflicto central.

A Manuel y Alfonso no necesariamente les urge. Ya ven una serie de conflictos a crecer y desarrollarse más.

Lo que unánimemente me indican debo cuidar es ese esquema que tiene Gabriel para ver la realidad: siempre como una puesta de escena que él dispone y dirige. No siempre ha quedado muy clara su ironía, su manipulación.

Es la importancia del taller. Probar en caliente lo que funciona, lo que no, lo que debe reforzarse. Probarse uno. Probar a los personajes. Unos aman a Gabriel, otros respetan a Pedro, unos sientes simpatía por el tartamudo, otros lo aborrecen. Y Agnes siembra misterio entre ellos.

Mis personajes están vivos, moviéndose. Y la historia caminando sobre la cuerda floja entre la acción y la reflexión. ¿No es divertido? Tanto como reunirme con tan queridos amigos para hablar de literatura y reírnos de nosotros mismos.
Ah, aquí estuvo Marián.

miércoles, 27 de junio de 2007

Mi turno

Este intento de novela tiene sus origenes hace cuatro años. Comenze un cuento con una historia que se me ocurrio y despues de la tercer pagina lo deje arrumbado entre mis demas escritos. Despues de compartirlo con algunas personas que me animaron a retomar el cuento este se fue alargando hasta terminar en una novela o un intento de...Es una novela negra o con tintes de novela negra que nace mucho antes de la violencia que tenemos en el pais contra el crimen organizado a pesar de que no lo parece...debo decir que cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia...el viernes me toco el primer taller oficial dentro de este grupo de (ellos si) talentosos escritores que se toman el tiempo de leerse y de corregirse entre ellos y al cual orgullosamente me uno. No fueron dos de los participantes del taller. Pero la novela recibio buenas criticas y observaciones que ya me apresure a corregir y que me serviran mucho en el futuro.
La novela ya esta terminada y creo que le servira mucho que la lean mas personas para que mejore....me gusta el pretexto del taller para tomar limonada, cafe y platicar con gente que empiezo a estimar y a querer...ademas es una buena manera de leer de a grapa historias que de poco a poco comienzan a llenarte el ojo y la imaginacion.....

lunes, 18 de junio de 2007

Novela o de perdida parodia de novela

El viernes pasado en el taller me tocó escuchar los comentarios acerca de la segunda parte de mi novela en ciernes, perrolobo. A pesar de que pienso que las historias apenas son una posibilidad de las muchas que la novela tiene a su alcance, perrolobo es una novela escrita bajo el principio de la unidad de acción, supestamente ineluctable. He decidido contar una historia para organizar la novela, pero después de varios intentos apenas he podido encontrar una que me satisfaga: en el bosque vecino a la Ciudad Prohibida, donde habita perrolobo, el caballo de un vaquero es asesinado. Mientras tanto, perrolobo se aventura en el interior de una cueva; a continuación, como si de un sueño se tratara, el lector conoce un episodio donde un perro y una perra contraen matrimonio, una parodia del cine de animación de Disney, Pixar o Dreamworks, donde los animales están humanizados, como en las fábulas, "mundo de acción humana" aunque los protagonistas sean animales; perrolobo, en cambio, aspira a contar la historia de un animal común, incapaz de hablar, reflexionar o analizar la realidad: de ahí se desprenden las posibilidades del texto, pero también sus limitantes, porque de nada me sirven los descubrimientos de la novela psicológica para el dibujo de un personaje ajeno a la psicología, que tal vez ni siquiera es un referente humano. Lo que puedo adelantar es que la muerte del caballo tendrá consecuencias fatales para perrolobo. Como he dicho antes, busco al menos que mi novela llegue a parodia de novela, es decir: de perdida "novela".
Mientras escribo esto decido compartir mi método de composición: pienso en una palabra, "antorcha", por ejemplo, y a continuación redacto un párrafo inspirado en esa palabra. La novela no es sino la ramificación de unas cuantas palabras y todo lo que me evocan: perrolobo, cueva, ciervo, caballo... De esa forma la novela se convierte en un texto extenso y digresivo fundado en la posible belleza de ciertos sustantivos (a veces imaginarios), aunque también emparentado con la actividad intelectual de la mente del autor. Algo así como belleza pensada.

sábado, 9 de junio de 2007

Era un crimen ese primer borrador

La importancia de esta novela (a nivel personal) es que después de idear dos proyectos, éste, el tercero, es el que tiene más coherencia y relevancia. Por tal motivo inicié a escribirla justo cuando empecé a idearla. Entonces todo era fluidez y felicidad. Los personajes salieron sin mayor esfuerzo así como las escenas, la trama, los escenarios, el ambiente en el que se desarrollan todos estos elementos. Escribí cuarenta páginas en varios días. Lo que nunca.

Entonces ya lo tenía claro: se trataba de una novela corta de sesenta cuartillas ordenada en tres capítulos. Se basaba en los crímenes que en los últimos meses se han cometido a policías del estado. Incluía pocos personajes y apostaba por mezclar artículos periodísticos reales con la ficción propia de la novela. Pensé escribir una metaficción. Pensé meterme en cosas políticas y de narcotráfico. Pero cada uno de estos puntos desaparecieron después de escuchar los comentarios de mis compañeros acerca del primer capítulo.

- Los personajes no son convincentes.
- La mujer parece de cartón.
- ¿Otra metaficción?
- No hay reflexión, sólo actos.

Así pues, mi novela sigue basándose en dichos crímenes pero ahora como mero pretexto para una búsqueda interior del personaje principal. Ya no incluiré artículos periodísticos reales ni será una metaficción como la idea inicial. Tampoco entraré de fondo en cosas políticas y de narcotráfico. A la novela ya no le interesa explorar esos tópicos. Ahora se trata de una reflexión sobre la violencia, del acto de escribir, de los medios de comunicación, de la cultura en la que vivimos.

Joso